Me contactó en el Face Book me dijo le
gustaba y que quería que fuese yo quien lo desvirgara, me propuso un sinnúmero
de cosas expuso muchos motivos por los que quería que fuese yo, pero tenía 15
años.
Una cosa es que Loocky y yo lo hubiésemos
hecho cuando teníamos 13 y 14 años, lo nuestro se dio en una forma natural, sin
proponérnoslo propiamente dicho, simplemente nos dejamos llevar y otra cosa que
a mis casi 30 años me venga a meter con un chiquillo de 15 años, pero me
agradaba su arrojo me gustaba su estilo… era (es) un chico lindo.
Le dije que lo haría cuando cumpliese los
18 años y desde entonces Alex se hizo un amiguito muy cercano, sentía celos de
Loocky y ni que decir que Loocky sentía celos de Alex.
Cada vez que insistía Alex en que lo
hiciéramos yo le decía que debía pedir permiso a Loocky o que seríamos los dos
(Loocky y yo) quienes nos lo cogeríamos al mismo tiempo. —Se trata de que me
desvirgues no que me rompan el culo— me contestaba y siempre agregaba —Tal vez
después de ti lo intente con él—.
Y durante tres años siguió insistiendo
asegurándome que no le habían faltado oportunidades de acostarse con otros
chicos (y no lo dudo) pero que él quería que su primera vez fuese conmigo.
Un mes antes de su cumpleaños 18 me
buscó para recordarme la fecha y mi promesa de que cuando cumpliera la mayoría
de edad le cumpliría su deseo.
He de confesar
que llegado el día recordé la promesa pensé llamarle para felicitarlo y decirle
que el fin de semana tendría lo suyo, pero me enfrasqué en el trabajo que
resultó mucho y ya en la noche cuando regresé a casa llevaba toda la intensión
de llamarle, guardé el auto, noté que no estaba el de Loocky, la casa estaba a
oscuras, entré prendí la luz de la sala llevé mi portafolios al estudio y entré
a la recámara, encendí la luz y ahí estaba echado de panza transversalmente en
la cama, desnudo, lo primero que vi fueron sus nalgas carnosas, blancas y
redondas que nunca había tocado pero que imaginaba.
—Hola— Me dijo
tiernamente —vine por mi regalo—
—Alex… las cosas
no son así— le dije sobreponiéndome de la agradable impresión
—Entonces como?
— preguntó al tiempo que se levantaba y se dirigía a mí, lo abracé y él recargó
su cabeza en mi hombro al tiempo que mis manos recorrían su espalda hasta
llegar a sus nalgas suaves y al sentir el calor de estas experimenté una
erección antes de darme cuenta que me estaba excitando, levantó su cara feliz
el sentirse en mis brazos y sin pensarlo mis labios se posaron en los suyos y
nos trenzamos en un cúmulo de caricias y besos de todo tipo, desde el inocente
roce hasta el apasionado y profundo beso acompañado de caricias y tocamientos. No
sé cuanto permanecimos en ese punto de pie, pero yo me olvidé de lo cansado que
estaba ni siquiera se me había ocurrido pensar cómo es que había entrado a la
casa hasta la alcoba, nada, solo sentir, era yo quien estaba recibiendo el
regalo en vez de dárselo.
Se introdujo mi
pene en la boca torpemente, al principio me pareció que no sabía como hacerlo,
muy seguramente no lo había hecho antes, pero quizá recordó alguna película
porno de las que seguramente había visto muchas y comenzó a mejorar su técnica,
con la punta de la lengua recogía mi líquido pre-seminal; el momento cumbre se
aproximaba, yo estiré la mano para sacar del cajón de la mesa de noche el
lubricante y un condón, él vio lo que sacaba y pidió tiernamente.
—Sin condón…
quiero que me los eches adentro
—Pero yo no lo
he hecho nunca sin protección con nadie que no sea Loocky
—Yo nunca lo he
hecho… con alguien… tú lo sabes
Me dijo al
tiempo en que volvía a abrazarse a mí.
En realidad no
me constaba pero le quise creer. Tomé un poco de lubricante en mi índice y se
lo introduje suavemente, estaba apretadísimo, él lanzó una ahogada exclamación
al tiempo que se abrazaba a mí con más fuerza gimiendo cada vez que mi dedo
avanzaba en su interior.
Lo acosté con la
espalda en la cama, levanté sus piernas sobre mis hombros, me incliné sobre él
y al tiempo que lo besaba comencé a buscar con mi pene que estaba durísimo, la
entrada a su recto, en cuanto lo sentí comencé a empujar con movimientos muy
cortos suaves hacia adelante y atrás sin dejar de besarlo el pujaba y apretaba
sus dedos en mi espalda cada vez que entraba mas, fue una operación paciente y milimétrica,
al menos hasta la mitad, el resto entró sin mayor dificultad, permanecí unos
segundos con mi pene totalmente alojado dentro de él, sintiendo las
palpitaciones de sus esfínteres. Lloriqueando entre los besos parecía pedirme más;
comencé a moverme adentro y afuera casi hasta el glande, primero suavemente… lo
estábamos disfrutando, sentí revivir la primera vez con Loocky casi 16 años
atrás, pero estaba consciente que era con Alex ese momento. Comencé a acelerar
Alex gemía de tal modo que de no haberle tenido la boca atrapada en un
interminable beso hubiese gritado, eso me excitaba más todavía, y después de un
buen rato ladeó la cabeza y me dijo —no aguanto más… me vengo— ni siquiera se
había tocado, volvió al beso, yo aceleré el incrementó sus gemidos, su esfínter
se apretó más a mi pene sentí el primer chisguetazo de lava ardiente pegar en
mi abdomen y pecho, eso fue suficiente para que yo comenzara a correrme dentro
de él mientras seguían sus emisiones que no fueron menos de diez y en un
volumen que no había visto nunca derramar a alguien. Me derrumbé sobre él,
literalmente, y luego y luego me coloque a su lado, estábamos empapados en
sudor y semen. Recargó su cabeza sobre mi hombro mientras recuperábamos la
respiración.
—Soy feliz— me dijo
al cabo de un rato —desde hace años quería que así fuera y así ha sido
De pronto, en la
puerta de la habitación se recortó la figura de Loocky, desnudo, con el pene
erecto sosteniendo un pastel (torta) con 18 luces al tiempo que entonaba las
mañanitas.
Yo veía a uno y
otro desconcertado.
—De quien crees
que fue la idea de todo? Nunca te preguntaste como entré hasta aquí?
—Ahora me toca a
mi darte tu regalo— le dijo Loocky —ponte de a perrito y mientras apagas las
del pastel te meto mi vela, pero no se te olvide pedir otro deseo.
Alex se colocó
en posición con el pastel frente a su cara en tanto Loocky lo penetraba y el
festejado hacía esfuerzo por soplar para apagar las velas, esfuerzo que se
convirtió en hilaridad.
Una vez apagadas
retiré el pastel de la cama para llevarlo al comedor, y regresé con ellos que
ya habían cambiado de posición, ahora Alex cabalgaba sobre la verga de Loocky
haciéndola desaparecer por instantes en su interior.
Alex tenía de nueva
cuenta el pene erecto, ahora se la meneaba al ritmo que se movía arriba y abajo,
su rostro tenía un gesto extasiado, Loocky se mordía el labio inferior y con
movimientos de cadera ayudaba a Alex en su cabalgata, yo me tendí en la cama
junto a Loocky que ladeó su cara solicitando un beso que le di sin reparo y así
permanecimos hasta que levantó a Alex y sin sacarla lo recostó de espaldas
levantándole las piernas se corrió dentro de él y permaneció sin sacársela
hasta que Alex se corrió por segunda vez copiosamente sobre su pecho y abdomen.
Tras descansar
un rato en silencio, Alex fue el primero en hablar.
—Me puedo quedar
con ustedes esta noche?
—Sí pero llama a
tu casa para que no estén intranquilos— sugirió Loocky
—Se les olvida
que ya soy mayor de edad?— preguntó retador Alex
—Se te olvida
que todavía eres hijo de familia?— preguntó imperativo Loocky
—“Tu ganas
mujer, traes puñal”— contestó Alex con un viejo dicho Mexicano y se levantó a
llamar a su casa.
Nos bañamos los
tres juntos, juntos dormimos, desayunamos pastel en la mañana y nos despedimos
al salir Loocky y yo a nuestros respectivos trabajos y Alex a la escuela.
Dibujo de Areko Martiánez






