sábado, 16 de marzo de 2013

El cumpleaños 18 de Alejandro


 
Me contactó en el Face Book me dijo le gustaba y que quería que fuese yo quien lo desvirgara, me propuso un sinnúmero de cosas expuso muchos motivos por los que quería que fuese yo, pero tenía 15 años.

Una cosa es que Loocky y yo lo hubiésemos hecho cuando teníamos 13 y 14 años, lo nuestro se dio en una forma natural, sin proponérnoslo propiamente dicho, simplemente nos dejamos llevar y otra cosa que a mis casi 30 años me venga a meter con un chiquillo de 15 años, pero me agradaba su arrojo me gustaba su estilo… era (es) un chico lindo.

Le dije que lo haría cuando cumpliese los 18 años y desde entonces Alex se hizo un amiguito muy cercano, sentía celos de Loocky y ni que decir que Loocky sentía celos de Alex.

Cada vez que insistía Alex en que lo hiciéramos yo le decía que debía pedir permiso a Loocky o que seríamos los dos (Loocky y yo) quienes nos lo cogeríamos al mismo tiempo. —Se trata de que me desvirgues no que me rompan el culo— me contestaba y siempre agregaba —Tal vez después de ti lo intente con él—.

Y durante tres años siguió insistiendo asegurándome que no le habían faltado oportunidades de acostarse con otros chicos (y no lo dudo) pero que él quería que su primera vez fuese conmigo.

Un mes antes de su cumpleaños 18 me buscó para recordarme la fecha y mi promesa de que cuando cumpliera la mayoría de edad le cumpliría su deseo.

He de confesar que llegado el día recordé la promesa pensé llamarle para felicitarlo y decirle que el fin de semana tendría lo suyo, pero me enfrasqué en el trabajo que resultó mucho y ya en la noche cuando regresé a casa llevaba toda la intensión de llamarle, guardé el auto, noté que no estaba el de Loocky, la casa estaba a oscuras, entré prendí la luz de la sala llevé mi portafolios al estudio y entré a la recámara, encendí la luz y ahí estaba echado de panza transversalmente en la cama, desnudo, lo primero que vi fueron sus nalgas carnosas, blancas y redondas que nunca había tocado pero que imaginaba.

—Hola— Me dijo tiernamente —vine por mi regalo—
—Alex… las cosas no son así— le dije sobreponiéndome de la agradable impresión

—Entonces como? — preguntó al tiempo que se levantaba y se dirigía a mí, lo abracé y él recargó su cabeza en mi hombro al tiempo que mis manos recorrían su espalda hasta llegar a sus nalgas suaves y al sentir el calor de estas experimenté una erección antes de darme cuenta que me estaba excitando, levantó su cara feliz el sentirse en mis brazos y sin pensarlo mis labios se posaron en los suyos y nos trenzamos en un cúmulo de caricias y besos de todo tipo, desde el inocente roce hasta el apasionado y profundo beso acompañado de caricias y tocamientos. No sé cuanto permanecimos en ese punto de pie, pero yo me olvidé de lo cansado que estaba ni siquiera se me había ocurrido pensar cómo es que había entrado a la casa hasta la alcoba, nada, solo sentir, era yo quien estaba recibiendo el regalo en vez de dárselo.

Se introdujo mi pene en la boca torpemente, al principio me pareció que no sabía como hacerlo, muy seguramente no lo había hecho antes, pero quizá recordó alguna película porno de las que seguramente había visto muchas y comenzó a mejorar su técnica, con la punta de la lengua recogía mi líquido pre-seminal; el momento cumbre se aproximaba, yo estiré la mano para sacar del cajón de la mesa de noche el lubricante y un condón, él vio lo que sacaba y pidió tiernamente.

—Sin condón… quiero que me los eches adentro
—Pero yo no lo he hecho nunca sin protección con nadie que no sea Loocky
—Yo nunca lo he hecho… con alguien… tú lo sabes

Me dijo al tiempo en que volvía a abrazarse a mí.

En realidad no me constaba pero le quise creer. Tomé un poco de lubricante en mi índice y se lo introduje suavemente, estaba apretadísimo, él lanzó una ahogada exclamación al tiempo que se abrazaba a mí con más fuerza gimiendo cada vez que mi dedo avanzaba en su interior.

Lo acosté con la espalda en la cama, levanté sus piernas sobre mis hombros, me incliné sobre él y al tiempo que lo besaba comencé a buscar con mi pene que estaba durísimo, la entrada a su recto, en cuanto lo sentí comencé a empujar con movimientos muy cortos suaves hacia adelante y atrás sin dejar de besarlo el pujaba y apretaba sus dedos en mi espalda cada vez que entraba mas, fue una operación paciente y milimétrica, al menos hasta la mitad, el resto entró sin mayor dificultad, permanecí unos segundos con mi pene totalmente alojado dentro de él, sintiendo las palpitaciones de sus esfínteres. Lloriqueando entre los besos parecía pedirme más; comencé a moverme adentro y afuera casi hasta el glande, primero suavemente… lo estábamos disfrutando, sentí revivir la primera vez con Loocky casi 16 años atrás, pero estaba consciente que era con Alex ese momento. Comencé a acelerar Alex gemía de tal modo que de no haberle tenido la boca atrapada en un interminable beso hubiese gritado, eso me excitaba más todavía, y después de un buen rato ladeó la cabeza y me dijo —no aguanto más… me vengo— ni siquiera se había tocado, volvió al beso, yo aceleré el incrementó sus gemidos, su esfínter se apretó más a mi pene sentí el primer chisguetazo de lava ardiente pegar en mi abdomen y pecho, eso fue suficiente para que yo comenzara a correrme dentro de él mientras seguían sus emisiones que no fueron menos de diez y en un volumen que no había visto nunca derramar a alguien. Me derrumbé sobre él, literalmente, y luego y luego me coloque a su lado, estábamos empapados en sudor y semen. Recargó su cabeza sobre mi hombro mientras recuperábamos la respiración.

—Soy feliz— me dijo al cabo de un rato —desde hace años quería que así fuera y así ha sido

De pronto, en la puerta de la habitación se recortó la figura de Loocky, desnudo, con el pene erecto sosteniendo un pastel (torta) con 18 luces al tiempo que entonaba las mañanitas.

Yo veía a uno y otro desconcertado.

—De quien crees que fue la idea de todo? Nunca te preguntaste como entré hasta aquí?
—Ahora me toca a mi darte tu regalo— le dijo Loocky —ponte de a perrito y mientras apagas las del pastel te meto mi vela, pero no se te olvide pedir otro deseo.

Alex se colocó en posición con el pastel frente a su cara en tanto Loocky lo penetraba y el festejado hacía esfuerzo por soplar para apagar las velas, esfuerzo que se convirtió en hilaridad.

Una vez apagadas retiré el pastel de la cama para llevarlo al comedor, y regresé con ellos que ya habían cambiado de posición, ahora Alex cabalgaba sobre la verga de Loocky haciéndola desaparecer por instantes en su interior.

Alex tenía de nueva cuenta el pene erecto, ahora se la meneaba al ritmo que se movía arriba y abajo, su rostro tenía un gesto extasiado, Loocky se mordía el labio inferior y con movimientos de cadera ayudaba a Alex en su cabalgata, yo me tendí en la cama junto a Loocky que ladeó su cara solicitando un beso que le di sin reparo y así permanecimos hasta que levantó a Alex y sin sacarla lo recostó de espaldas levantándole las piernas se corrió dentro de él y permaneció sin sacársela hasta que Alex se corrió por segunda vez copiosamente sobre su pecho y abdomen.

Tras descansar un rato en silencio, Alex fue el primero en hablar.

—Me puedo quedar con ustedes esta noche?
—Sí pero llama a tu casa para que no estén intranquilos— sugirió Loocky
—Se les olvida que ya soy mayor de edad?— preguntó retador Alex
—Se te olvida que todavía eres hijo de familia?— preguntó imperativo Loocky
—“Tu ganas mujer, traes puñal”— contestó Alex con un viejo dicho Mexicano y se levantó a llamar a su casa.

Nos bañamos los tres juntos, juntos dormimos, desayunamos pastel en la mañana y nos despedimos al salir Loocky y yo a nuestros respectivos trabajos y Alex a la escuela.

 
Dibujo de Areko Martiánez
 Modelo Leo

sábado, 28 de julio de 2012

Arrumacos



Y el tiempo se nos vino de repente, hace 15 años, todo era pación sexo, lascivas caricias, nuestro mundo se circunscribía a los dos, los dos en todo hasta hacernos uno y crecimos apoyándonos mutuamente sacrificando algo el uno por el otro, respetando nuestras individualidades, nunca nos hemos sentido propiedad uno del otro sino mas bien nos hemos sentido uno en el otro.

Siempre ha estado presente el amor, desde aquella primera vez que se cruzaron nuestras miradas y ese amor lo derramábamos en sexo, uno y otro día una, dos y hasta tres veces en un día, no podíamos estar separados unas horas porque nos parecía eterno y los encuentros eran apasionantes, exultantes, candentes… era nuestro mundo y no hacía falta más.

Ahora que el mundo nos reclama y por fuerza tenemos que salir a él permanecemos más de doce horas separados cada día. Creo que hemos resultado buenos en nuestras respectivas profesiones y tenemos demanda, nos realizamos ahora como profesionistas y hemos de seguirnos apoyando en ello.

Durante las largas jornadas nos hemos prometido no pensar en el otro, porque estamos tan conectados que un simple pensamiento de uno distrae al otro, sólo durante los recesos a la hora de la comida nos llamamos y platicamos los pormenores y por la noche, al final de la jornada… el encuentro… ya no es apasionante ni sexoso pero es tierno, lleno de arrumacos, descansar unos minutos en el sofá recargando la cabeza en el hombro del otro, platicando generalidades del día, la cena, el baño, la caricia, el beso de las buenas noches y el sueño que nos llega en el último arrumaco del día.

domingo, 22 de julio de 2012

El Chico del Spa


Yo tenía el boleto premiado de la promoción en el antro: “un servicio completo en el Spa que apenas comenzaba”, la promoción prometía masaje relajante con final feliz.
Confieso que podía más el morbo que el deseo de un “masaje con final feliz”  y como suele suceder que el morbo es más fuerte que el deseo, no dejé pasar mucho tiempo sin hacer efectivo el premio.
Llamé primero, siguiendo las instrucciones, para apartar mi lugar, me dieron la dirección exacta al llegar un chico de no mal ver estacionó mi auto y otro más me recibió e hizo pasar a una salita coqueta, me ofrecieron una bebida y apenas si había tomado unos sorbos me indicaron que mi anfitrión me esperaba en una pequeña habitación.
Era una habitación bien iluminada, había una cama y una meza para masajes, un chico de espaldas a la entrada acomodaba algunas cosas sobre una mesita mediría a lo mucho 1.70, delgado de pelo cortísimo castaño claro, muy delgado sin llegar a flaco vestido tan sólo con una trusa blanca.
—Quítate la ropa y acuéstate en la meza —me dijo en tono indiferente.
Yo procedí a hacerlo y tenderme boca abajo colocando la cara en el orificio ex profeso para ello donde contemplaba el inmaculado piso de la habitación, sentí al chico acercarse a mí, sus cálidas manos se posaron sobre mis hombros, colocó mis manos a mis costados con las palmas de las manos hacia arriba; roció algo sobre mi espalda culo y piernas que distribuyó luego con sus manos que recorrían mi espalda en un reconfortante masaje que me parecían caricias más que otra cosa provocando una inmediata erección, colocó sobre mi mano derecha su pene cálido que me pareció enorme, no sólo en cuanto a lo largo sino también por lo grueso, yo cerré mi mano en rededor de él y mis dedos no llegaban a juntarse, entonces supe que era algo demasiado grueso considerando que no soy propiamente de manos chicas. Se colocó a la cabecera de la meza de masajes y me mostró por debajo de ella su pene mientras me acariciaba los hombros, ese trozo duro de carne estaba ahora a pocos centímetros de mi cara curveándose ligeramente hacia arriba.
—La quieres chupar? —me preguntó al tiempo que acercaba la punta a mi boca que tuve que abrir al máximo para alojarla, volvió a uno de mis costados entonces le acaricié las nalgas tersas que se antojaba recorrerlas con toda suavidad.
Siguió con el masaje a mis piernas y una vez terminado centró todo su trabajo en mi culo acariciando y masajeando mis nalgas abriéndome el culo y estremeciéndome al sentir su tacto ligero en mi ano, luego la calidez de su lengua aumentando mi deseo, se recargó con su pecho sobre mis hombros y me dijo en voz baja —quieres que te la meta?—
—No se si la aguante—
—De eso me encargo yo— agregó muy seguro, —verás que si entra toda y la vas a gozar—
Yo estaba tan caliente en ese momento que si me hubiera ofrecido meterse todo él por mi culo, se lo hubiera aceptado.
Me hizo bajar de la meza y pasarme a la cama y comenzó una cesión de cachondeo increíble con besos exquisitos y auténticas caricias.
—Empínate de a perrito — me dijo
—Me gustaría boca arriba—le dije
—Pero boca arriba no la aguantarías, yo sé lo que te digo—
Yo muy obediente hice lo indicado; el chico volvió a lamerme el culo mientras lo lubricaba introduciendo el dedo embadurnado de algún gel que permitía resbalar sin dificultad, luego sentí su glande colocado en mi ano, era tan grande que me parecía un puño y comenzó a empujar con movimientos tan cortos que me parecía vibración más que lancetazos pero ahí iba aquella cosa monstruosa penetrando con un mínimo dolor, cuando había penetrado en mi una parte de su pene detuvo el movimiento y comenzó a deslizarlo dentro de mí con lenta suavidad, pero dolía mas su incursión lo que me hizo que yo me moviera para sacarla.
—Para que te la sacas?— Me dijo en un tono de disgusto
—Para que me la vuelvas a meter —
Le contesté y él volvió en su intento con más facilidad. Creo que al llegar a la mitad todo fue más fácil.
Su verga adentro de mí me recordaba la vez aquella en que hicimos el II romano Loocky y yo con un amigo pagando una apuesta.
El chico comenzó a moverse atrás y adelante, adentro y afuera yen verdad que lo gozaba, era como si me masturbara desde adentro, no sé cuanto rato duró aquello pero fueron minuitos de goce hasta que sentí que me venía sin apenas tocarme.
—Creo… que… me vengo— Le dije
Y comenzó a acelerar sus movimientos; sentí que su verga engrosaba mas dentro de mi culo a la vez que me corría en chorros y mas chorros hasta el agotamiento.
Me tendí sobre mi pecho y él en mi espalda sin sacarla.
—Te gustó?— me preguntó al cabo de un rato
 —Si— le contesté
—Pues cuando gustes— remató al tiempo que se incorporaba y salía de la habitación
Yo me vestí y salí del cuarto
—Que te pareció el servicio?—me preguntó el chico de la recepción
—Muy bueno gracias— contesté con toda propiedad aún cuando sentía que las piernas me temblaban —Como se llama el chico?— pregunté
—Es Kevin, para cuando gustes pídelo a él—
Ese momento que pasé con Kevin permaneció en mi mente recurrente mente, ya cuando me estaba pasando fui a hacer una diligencia al banco, me formé en la fila, llegó mi turno de llegar a la ventanilla y ahí estaba Kevin con su gafete colgado y su nombre real. Desde entonces procuro hacer todos mis movimientos en ese banco para saludar a Rafa y ver si se da la oportunidad de concertar otro encuentro con él, pero un tanto cuanto más privado, en casa y con Loocky como co-anfitrión.

Dibujo y Texto de Areko Martiánez

sábado, 21 de julio de 2012

Anónimos



Ni idea tengo de cuantos anónimos han pasado por mi vida o por nuestras vidas, yo mismo he sido anónimo de mis anónimos, personas con las que he disfrutado y han disfrutado de mi, a los que acaso he visto alguna vez fugazmente sin recordar su nombre y tal vez el mío aún siendo poco común tal vez sea olvidado y todos resultamos al final anónimos.
Pero siempre es bueno contar con alguien que no resulte anónimo para ti, aunque los dos terminemos siendo anónimos para los demás.

sábado, 7 de abril de 2012

15 y contando



Quince años superan más de la mitad de nuestras vidas, para nosotros es toda una vida.

No es que quince años lo quisiéramos considerar el aniversario más importante de nuestra vida en pareja, porque habrá más yo creo que muchos más, no me veo de otro modo y creo que Loocky coincide en ello.

Ya próximos al 5 de Abril que es la fecha en que comenzamos nuestra vida juntos, nos pusimos a pensar como celebrarlo, pensamos en reunir a todos nuestros amigos en una reunión sencilla con bebidas y bocadillos, pensamos también que sería interesante una encerrona de sexo y placer con amigos y conocidos con los que hemos pasado momentos muuuy agradables, pero al final decidimos pasarla juntos en cualquier playa alejada, sólo nosotros dos, pero no caímos en cuenta que todas las playas están atiborradas de vacacionistas, pero ese no fue motivo para, como en otras ocasiones, encerrarnos en nuestro mundo en medio de las multitudes, tomarnos de la mano y vivir nuestro momento, y tan nuestro ha sido que hasta ahora lo comparto cariñosamente con ustedes.
El día 5 de abril hemos cumplido 15 años como pareja, no hicimos nada espectacular, nada más allá de sentirnos uno al lado del otro y amarnos, en toda la extensión de la palabra, en todos sus sentidos y connotaciones, desde la aurora hasta el anochecer, y permitimos que una luna redonda nos acompañara toda la noche como testigo de nuestro amor.

sábado, 24 de marzo de 2012

Reorganizando nuestras vidas



Ya les he platicado que desde que Loocky terminó su carrera la vida de ambos se ha hecho más ocupada, después de tantos años viviendo juntos ha resultado pasar tantas horas al día separados, pero así tiene que ser, siempre hemos buscado la realización del uno y el otro en sus propios ámbitos.

El me apoyó para estudiar mi carrera y luego fue mi turno, tenemos carreras muy diferentes, de hecho en todo somos muy diferentes, siempre lo hemos sido, tal vez por eso es que nos hemos complementado, estamos por cumplir 15 años como pareja, que contamos desde el preciso día en que nos conocimos, desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron. Desde entonces hemos crecido como personas y nos hemos hecho adultos.

Ahora después de tanto, valoramos mas nuestro tiempo, nos organizamos en forma personal para no dejar pendientes en nuestros trabajos y coincidir en los descansos que son totalmente nuestros y créanme amigos queridos que esos momentos en que estamos juntos los disfrutamos en total plenitud, y no es que no los gozara antes como ahora, es diferente, anteriormente el tiempo nos pertenecía ahora parece que le pertenecemos al tiempo, pero como buenos súbditos del tiempo le robamos momentos que hacemos muy nuestros.

Gracias amigos por su paciencia en esperar nuevos trabajos.

Areko Martiánez

miércoles, 15 de febrero de 2012

El último trío


El 10 de agosto del año pasado apenas entrando al msn se conectó Jorge, estaba ganoso, hacía cosa de un mes que había estado con nosotros, es un hermoso moreno, lampiño, alto, de agradable presencia y no menos agradable conversación. Quería repetir la experiencia pasada, pero era entre semana y difícilmente podríamos estar con el tiempo holgado, le proponía que lo hiciéramos el fin de semana, pero insistió, en eso llegaba Loocky y le platiqué lo de Jorge, y aceptó de buena gana, así que lo acordamos para más tarde.
Loocky venía cansado, los explotan mucho en la industria, y yo también había tenido un día muy cargado de actividades.
Jorge llegó puntual y había que aprovechar el tiempo así que sin preámbulo procedimos a la acción, sin embargo creo que nuestro desempeño no fue del todo perfecto, estábamos cansados, pero se hizo lo que se pudo y de buena gana.
Cuando Jorge se fue no comentamos nada pero caemos en cuenta que ya no disponemos del mismo tiempo de hace un año. Durante el día apenas si nos vemos por la mañana, después de despertarnos con un beso, tomamos un ligero desayuno y Loocky se va al trabajo para regresar ya oscureciendo, cenamos platicamos, comentamos acontecimientos, se baña y vemos el noticiero de la tele y a dormir mediando un beso por buenas noches. Los sábados trabajamos medio día, así que sólo tenemos sábado por la tarde cuando no hay algún compromiso social o el Fut Bol, los domingos el almuerzo con la abuela algún paseo rápido por el centro o alguna plaza comercial y a casa que es nuestro refugio. Desde ese día con Jorge, el tiempo libre que tenemos lo dedicamos para nosotros. Creo que en efecto ese fue el último trío.

Areko Martiánez